Plátano de la Isla Taray

En pleno complejo de la actual residencia se alza un ejemplar de Platans x Hispanicae, un plátano de sombra inventariado en el Catálogo de Árboles singulares de la Comunidad de Madrid.

Este majestuoso árbol de amplia copa, que comienza a ramificarse a 3,5 metros del suelo, tiene hasta 20 ramas principales a diferentes alturas, lo que le ha hecho alcanzar una altura de 39 metros con un diámetro de copa de 38 metros con un perímetro en su tronco de 4,60 metros.

Se le ha calculado una edad de 180 años. De origen incierto, esta especie supuestamente se obtiene mediante el cruce del plátano americano (P. occiddentalis) y el plátano asiático (P. orientalis) en la España del siglo XVIII.

El Plátano de sombra, es un árbol monoico, de hoja caduca, con ramas abiertas y amplia copa. Su tronco recto, elevado y grueso. Su corteza, lisa, suave y delgada, de colores entre el gris y el verde, castaño en los troncos viejos, se desprende en finas e irregulares placas formando un moteado característico. Las ramas son glabrescentes, el indumento de pelos estrellados, y los brotes densamente tomentosos, mientras las yemas son de forma ovoideo-cónica y cubiertas por una única escama.

Las hojas, similares en forma a las de arce, tienen unas dimensiones de 12-22 cm de largo por 12-30 cm de ancho. Los frutos son pequeños aquenios agrupados en infrutescencias globosas y “peludas” de unos 3-4 cm de diámetro, similar a una castaña antes de abrir. Maduran a finales de verano, permaneciendo en el árbol hasta la primavera siguiente.

El plátano simboliza la sombra protectora que engendra sabiduría. Los griegos y los romanos propagaron el plátano por amplias zonas donde siguen siendo muy apreciados en la ornamentación de parques y avenidas en pueblos y ciudades, invitando al paseo bajo el efecto benefactor de su sombra.